PERMANENTE BÚSQUEDA DE DIOS
| Pastor Wigberto Bocanegra Ramos en actividad misionera con su pueblo. |
Desde la más remota antigüedad, los huayaucinos se han caracterizado por su constante búsqueda de un Ser Supremo. Para encontrarlo acudieron unas veces a las fuerzas de la naturaleza y otras a las sobrenaturales.
En un principio creyeron que sus antepasados muertos eran dioses que vivían en el más allá y que, desde ese lugar, los ayudaban a resolver los diferentes problemas que la vida ponía en su diario vivir.
Más tarde buscaron la fuerza de los animales bravíos e indómitos, divininzando al cóndor, el puma, el jaguar y la serpiente, esperando ser protegidos por ellos ya sea en los tiempos de paz como de guerra.
Luego adoraron al Apushallas y otros cerros, pensando que ellos traen las lluvias a la comarca. Después miraron más arriba, atribuyendo la calidad de dioses al viento, las nubes, el sol, la luna y las estrellas, creyendo que ellos gobernaban el universo.
Los viejos amautas incaicos cuestionaron seriamente las creencias tradicionales. Antepasados muertos, animales, cerros, nubes, vientos, sol, luna y estrellas, no podían ser dioses verdaderos.
El sol, por ejemplo, sale por el oriente y se oculta por el occidente. Entre ambos puntos cardinales, siempre recorres el mismo camino todo el año. Si fuera dios, saldría por otro punto y se ocultaría por otro diferente, o se quedaría sin moverse. Pero no puede hacerlo, porque, queriendo o no, obedece a un soberano que está por encima de él.
A ese soberano que está más allá del sol, la luna y las estrellas, lo llamaron Wiracocha.
Los españoles, que supuestamente trajeron el cristianismo, debieron enseñar a los aborígenes quién es ese Dios supremo que gobierna la tierra, la luna, el sol y las estrellas. Lejos de ello, se portaron como lo que eran, invasores, saquedores y matones. Lobos asesinos revestigos con pieles de oveja.
El catolicismo que nos trajeron, reinplantó el culto a los muertos. Santa Rosa, San Martín, San Antonio, la Virgen del Carmen, la Del Rosario, la de Chiquinquerá, entre otros, son solo imágenes de muertos y nada más.
Nada pueden hacer desde la otra vida en favor de los que vivimos en este mundo. Su adoración y/o veneración es pues un verdadero fraude, un engaño, una manipulación de la conciencia colectiva de los buenos cristianos de nuestros pueblos.
Como lo dijera Mariátegui, a la colonia no le podíamos exigir que eduque al indio, que lo reivindique y mejore sus condiciones de vida. Esas fueron y son tareas de la República, pero ésta, a semejanza del virreinato, nunca cumplió ni con sus más elementales responsabilidades.
El culto a los muertos lo hemos practicado los huayaucinos hasta 1942. A partir de ese año hemos empezado a ver la luz de la verdad. Misioneros y pastores evangélicos se constituyeron en nuestros maestros, amigos, guías espirituales y entrañables compañeros de lucha. De su mano hemos caminado al mundo de conocimiento, la ciencia y cultura.
EL GLORIOSO EVANGELIO EN HUAYAUCITO
Rev. Alfredo Chávez Escalante *
I. CATOLICISMO OSCURANTISTA Y DECADENTE:
La palabra cultura alude a los usos y costumbres de cada pueblo. Todas la culturas no son iguales. Algunas son más desarrolladas que otras. Dentro de cada cultura no falta la religión. Ésta es practicada por todas las naciones del mundo, llámense como se llamen, todos tienen una religión. La religión es algo innato en las personas, quienes nacen con la inclinación de adorar a alguien supremo y que está por sobre todas las cosas. La religión está presente desde los aborígenes más primitivos de las selvas del planeta, así como en los más selectos grupos de científicos, intelectuales y artistas de los países más encumbrados de la esfera terrestre.
El pueblo de Huayaucito tuvo una religión. Fue una religión pagana y dominada por el clero. Era supuestamente cristiana, pero no tenía nada del amor de Cristo. Estuvo basada en las tradiciones sutilmente introducidas por los papas de Roma y, por ende, sujeta a la tortuosa práctica de rezos monótonos y mecánicamente repetidos. A nuestros mayores se les obligó creer que el Papa era representante de Cristo en la tierra y que, a su vez, se hacía representar en cada congregación por sacerdotes, quienes tenían potestad para absolver y perdonar los pecados de las gentes, a condición que rindan confesiones personales. La Biblia para el catolicismo fue un libro cerrado. Nadie tenía porqué atreverse a leerlo. El que lo hacía incurría en pecado mortal. Los sacerdotes decían que todo aquel que leyese la Biblia se volvería loco, como castigo instantáneo.
Como socios que eran de la conquista peruana, los curas llegaron con los españoles e introdujeron por la fuerza un cristianismo torcido y contrario a las Sagradas Escrituras. Su verdadera finalidad fue embrutecer al indio y dominarlo por completo. A eso están dirigidos todos sus ritos, supersticiones, prácticas y festividades, en las que había comparsas, invenciones, mogigangas. Se buscaba activar la euforia de la población, intensificar el consumo de coca, tabaco, alcohol y toda clase de bebidas embriagantes. Todo conllevaba a fomentar la discordia, las feroces peleas, los crímenes, la división de la gente, para que ellos, curas y potentados, siguieran dominando de por vida.
Esta fue la cultura del pueblo. Huayaucito vivía completamente encerrado en el fanatismo religioso y, lo que es peor, hundido en las tinieblas del pecado. Tenía una religión, pero carecía de una relación con Dios. Cuando un ser querido moría, la familia lloraba desconsoladamente e incluso quería ir a la tumba con el muerto. Es que no había esperanza de volverlo a ver. Los curas decían que ellos podrían sacarlo del purgatorio, mediante misas, novenas, ofrendas, donaciones, etc. Era la estafa más grande que se podía perpetar en agravio de esta pobre gente desesperanzada.
Note ésto. Donde reina la ignorancia, reina el abuso, la injusticia y el atraso de los pueblos. Donde falta el conocimiento de Dios, reina la oscuridad más absoluta. Pero donde se rechaza al autor de la vida, solo se espera la condenación eterna.
La historia que les estoy contando, es una historia vivida por mí. Tuve el privilegio de ser parte del entorno cultural de ese entonces. Les prometo un testimonio del Huayaucito de los cuarentas y cincuentas del siglo pasado. Décadas de oro de nuestro pueblo.
II. EVANGELISMO RENOVADOR Y PROGRESISTA:
No pudo haber otra historia más hermosa para el pueblo, que la llegada del glorioso Evangelio de Jesucristo. Al no poder resistir los fulguranntes rayos de salvación, fe y esperanza, las tinieblas tuvieron que dar paso a la luz. Satanás tuvo que salir. Llegó la hora en que los aflijidos tenían que cantar victoria. El catolicismo declaró la guerra a los evangélicos. El cura inició una feroz campaña de calumnias difamación e injurias. Muchos huayaucinos fueron atados con sogas y conducidos a la cárcel. Mas en todo momento ellos marcharon victoriosos y regresaron alegres, pensando en que lo que estaban sufriendo era por causa del bendito Evangelio de su Señor y Salvador.
A más difamación, más almas venían a los pies de Cristo. A más odio de los católicos, más amor al prójimo de parte de los evangélicos. Era una especie de gran fiesta de transformación interna. Los recién convertidos empezaban a dejar las nocivas costumbres y vicios que los habían atado generación tras generación. Atrás quedó la coca, el alcohol, la superstición y la brujería. Al cambiar la persona, cambiaron las familias, el pueblo, los usos, las costumbres, las arcaicas formas de convivencia social. El número de convertidos superó al de los católicos tradicionales. Las fiestas paganas fueron suprimidas. El mismo cura tuvo que salir. La fiesta patronal que se realizaba en Huayaucito fue trasladada a Conchamarca. Para reemplazarla se instituyeron las convenciones evangélicas, verdaderas fiestas de fraternidad, amor cristiano, cultura y estudio de la palabra de Dios.
Huayaucito fue, por los años de la década del cuarenta del siglo pasado, un pueblo con mucha hambre y sed de renovación. Querían saber más, escuchar más. No estaban tranquilos si no se celebraba cultos. Era un evangelismo puro, genérico, sin prejuicios ni denominaciones. Todo mensaje evangélico era bienvenido, venga de donde viniere. La congregación carecía de Pastor. La dirección de los cultos corría a cargo de los hermanos más antiguos. Los primeros evangélicos fueron: Ismael Baltazar, Iraldo Sánchez, Sacramento Mendieta, Santiago Bocanegra, Filomeno Benites, Francisco Baras, Patrocinio Correa, Francisco Ramos, Santos Correa, Gaspar Correa, Antenor Bocanegra, Florencio Otiniano y muchos otros a quienes el Señor conoce por cuanto se mantuvieron fieles a su fe.
A diferencia de los católicos, cuando un evangélico moría, era llevado a la tumba con himnos de victoria, en la confianza que el difunto solo estaba dormido y que resucitaría para no morír nunca más. Solo había que mantenerse fieles para volver a ver a su ser amado en la presencia del Altísimo. Toda la gente pensaba en las cosas de arriba, tal y conforme enseñó Pablo, cuando dijo: "Si pues habeis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo, sentado a la diestra de Dios" (Colosenses 3:1).
El crecimiento numérico de los hermanos, obligó a pensar en la necesidad de designar un Pastor a tiempo completo, a fin de que les guiara al crecimiento y fortaleza en la fe del Señor.
Talvez tú seas uno de aquellos que aceptaron a Cristo y seas parte de esta historia. ¿Estaás viviendo la experiencia del fuego de ese entonces?. Si no fuera así, aviva lo que aprendiste y recibiste de parte del Señor. Hay una sola puerta para regresar a los pies de Dios. Esta consiste en ARREPENTIRSE.
III. EL SEMBRADOR Y SU ESTRATEGIA EVANGELIZADORA:
"Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios. De gracia recibisteis, dad de gracia". (Mateo 10: 7 y 8). El que seimbra la palabra de Dios, siempre estará guiado por el Espíritu Santo y, como tal, usará los medios y estrategias acertadas para un buen resultado.
Allá por 1944, Pedro Gadea, un mensajero del Serñor, retornó a Huayaucito. Luego de haber orado y, creyendo firmemente que la palabra de Dios no volverá vacía, se dirigió a la puerta de la Escuela. Conversó largamente con el maestro y lo persuadió para que entregue su vida a Cristo. Luego conversó con los niños. Les enseñó a cantar coritos. "Los niños son de Cristo. Él es su Salvador. Son joyas muy preciosas, compradas con su amor". Otro decía: "Cristo ama a los niños, por el mundo en derredor...", y un tercero decía: "Cristo me ama, Cristo me ama, Cristo me ama; la Biblia dice así". Estos coritos fueron llevados por los niños a sus casas. Los padres se maravillaban al escucharlos. Agradecían al maestro por enseñar cánticos tan hermosos.
El maestro llamó al sacristán y le pidió que cotejara la Biblia evangélica con las biblias católicas. Ambos se asombraron al constatar que eran idénticas, salvo los libros apócrifos y alguna que otra palabra sinónima. El sacristán se entregó a Cristo. El grupo evangélico crecía rápidamente. La visita de los hermanos Víctor Gonzales y Lucas Muños, nos fortaleció significativamente, al asistirnos con la palabra de Dios y enseñarnos preciosas alabanzas. En otra oportunidad Pedro Gadea, usando una vocina de lata, cantó y predicó en plena plaza pública. La gente escuchaba y se acercaba. Muchos se entregaban a la nueva doctrina, respondiendo al llamado del predicador y al himno que decía: "No rechaces la voz tan amante, de Jesús tu benigno Señor. A la paz y pureza Él te llama, al Eden de celeste fulgor... Ven a Él, ven a Él, que te espera tu buen Salvador..."
Por aquel entonces fuimos visitados por numerosos hermanos de distintas denominaciones: Bautistas, los de la Evangélica Peruana o Nacional, Nazarenos, Alianza Cristiana y Misionera, así como de las Asambleas de Dios. Pero estos últimos marcaron la diferencia. Introdujeron el bautismo del Espíritu Santo y todas las prácticas de la iglesia primitiva apostólica. De allí la práctica misionera permanente. De allí el cultivo del liderazgo espiritual, etc. Niños, jóvenes, adultos y aún los ancianos predicaban sin temos a todo aquel que se cruzara en su camino. Fue realmente un despertar glorioso en Huayaucito.
Años después se designó a Pedro Gadea como pastor. Le sucedió el pastor Augusto Cabada. Luego vendría Zenón Genovez. Ellos formaron la iglesia. Ellos construyeron el templo. Ellos dinamizaron profundamente todos los aspectos de la vida del pueblo. La gente aprendió a quererlos y a sostenerlos como pastores en toda la extensión de la palabra. Por aquellos años recibimos la visita de varios misioneros norteamericanos, tales como Walter Erickson, Henrry Hall, Frank Isense, Arthur Bawer y su esposa Eva. La gente acudía a verlos por su gran tamaño, su cabellera rubia, sus ojos azules, su forma rara de hablar y su bondad sin límites, instrumentos que Dios usaba para evangelizar. Ellos trajeron nuevas ideas, nuevas tecnologías, instrumentos musicales y muchas cosas más. Ellos nos ayudaron a comprender el propósito de Dios para el hombre.
IV. NUEVA IDENTIDAD: IGLESIA BETHANIA (ASAMBLEAS DE DIOS):
Las convenciones evangélicas se hicieron carne entre los huayaucinos. Pero en cada una de estas reuniones, se recibían representantes dediversas denominaciones, como ya se dijo ánteriormente. La hermandad estaba acostumbrada a oir, aprender y ser edificada en la fe del Evangelio, sin importar de dónde procedían los predicadores. Éstos tampoco decían nada sobre su respectiva orgtanización eclesiástica. Tal parece que no lo juzgaban necesario y más bien confiaban en que Dios, al fin y al cabo, dirigiría la dirección del movimiento evangélico en el pueblo cuya historia les estamos contando. Debemos destacar, en todo caso, que entre los predicadores no había espíritu de competencia desleal. Todos coordinaban y se ayudaban como verdaderos hermanos.
Empero llegó el momento y los predicadores, Paul Roff y Mark Bolztan de la Alianza Misionera; Walter Erickson, Arthur Bawer, Herbert Felton, Henry Hall y Frank Isense de las Asambleas de Dios; Wenseslao Meza de la Iglesia Adventista y Juan Chamorro de la Misión Evangélica Peruana, llamaron a los hermanos de Huayaucito y les invitaron a decidir con qué denominación deberían seguir en adelante, a efectos de evitar confusión doctrinaria.
Luego de largas deliberaciones decidieron constituirse como Iglesia Evangélica Bethania y afiliados a las Asambleas de Dios del Perú. Los predicadores de las otras organizaciones se fueron dando gracias a Dios y al pueblo por todo lo allí acontecido. Se dirigieron a otros campos blancos, que por esos años abundaban.
Desde entonces tuvimos una clara identidad en la familia evangélica de nuestro país. Lo repito, somos Iglesia Evangélica Bethania de las Asambleas de Dios del Perú. Así nos conoce Dios, así nos conocen muchos pueblos y naciones del mundo entero.
* Misionero huayaucino radicado en los EE UU. Nunca se olvidó de su tierra y de su gente. Alfredo Chávez es un patriarca tutor de la Iglesia Bethania de Huayaucito.
PUEBLO VIEJO:
ZONA ARQUEOLÓGICA DE LA HONDONADA
CAJAS MARAÑÓN.
Dr. Lorenzo Alberto Samaniego Román *
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| PUEBLO VIEJO visto desde las faldas del Apushallas. |
Ocupa una gran extensión de terreno, donde se levantaron las construcciones edificadas sobre tres lomadas; éstas se hallan separadas por suaves depresiones orográficas.
Las construcciones en los tres sectores: “Pueblo Viejo”, “Paltas” y Andas, son habitaciones de planta circular en su mayoría, algunas ovoides y pocas de planta rectangular. Estas construcciones son de piedra con mortero de barro y cuñas también de piedra. Las circulares y ovoides debieron ser habitaciones; las rectangulares, quizá corrales o almacenes.
Las habitaciones son hundidas por razones del clima, al ingresar en ellas se protegían de los vientos y, con el techo, la protección por las noches debió estar resuelta.
Podemos deducir que los antiguos moradores de “Pueblo Viejo” fueron agricultores y pastores, debieron sembrar papa, oca, olluco, quinua, y criar camélidos porque el ichu, pasto natural, en el sitio es abundante y permanente.
Los fragmentos de cerámica que pude ver en el sitio me hicieron recordar a los que hallamos en los primeros estratos de las excavaciones en el sector de la plaza circular del templo de Chavín (Huari - Ancash) en 1966, que el maestro Guillermo Lumbreras denominó “cerámica de la cultura Callejón”.
Entre Chavín y “Pueblo Viejo” hay una gran distancia, aunque coincidentemente están en la misma línea de sur a norte o meridiano; pero ambos sitios arqueológicos están vinculados porque finalmente pertenecen a la cuenca del río Marañón.
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| CAMINO hacia Pueblo Viejo. |
Finalmente recomendar a las autoridades que detengan cualquier destrucción de las zonas arqueológicas, en especial de Pueblo Viejo, el antiguo Huayaucito. Tememos que defer y conservar nuestro patrimonio cultural. Las futuras excavaciones científicas permitirán nos recuperar la información que enriquezca nuestra historia local, regional y nacional.
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(*) Doctor en Antropología, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Ex Director del Instituto Nacional de Cultura y Catedrático de la Universidad Nacional del Santa. Es también Coordinador del Centro de Conservación del Patrimonio Cultural — OCEUPS — UNS. Setiembre 2007
(1) LUMBRERAS, Luís Guillermo. Los templos de CHAVIN. Lima, Perú. 1970. pp. 67
(2) Id.pp.65 y 66.

